Fear and loathing in Antigua

Por Fabio Marín, Director Creativo de Célula

¡Irrepetible! Así, de esta manera, podría describir la experiencia que vivimos el grupo de más de 30 “tribus” que viajamos a Antigua, Guatemala, este fin de semana pasado para asistir al festival publicitario en dicha ciudad. Y es que conforme el bus que nos transportaba desde el aeropuerto se acercaba a la entrada de la ciudad, se empezó a sentir la magia, esa sensación que nos transmite la bella ciudad construida hace más de 400 años.

Nuestra primera inquietud, el shortlist, una vez conocidos los “elegidos” por el jurado (un jurado que hizo una “limpia” y que terminó seleccionando una pequeña cantidad de piezas entre las más de 1500 inscritas), fue el momento de empezar a disfrutar de nuestro viaje…

Viernes, una noche para agradecer

Qué clase de recibimiento nos dieron nuestros hermanos de El Taier / Tribu DDB; de verdad se lucieron con la recepción que nos hicieron a todos los DDB’s e invitados que estábamos esa noche en el hotel colonial en donde se organizó esta especial recepción. De verdad, muchas gracias.

Sábado, plato fuerte del Festival

El sábado llegó el momento de ir a visitar el lugar en el que se realizaban las actividades del Festival, el escenario, un lugar esplendoroso, ubicado en la cima de un cerro y con una vista única de toda la ciudad. Las charlas, como en todo Festival, unas buenas y otras fácilmente olvidables, la organización cumplió y los patrocinadores también (hasta un mini salón de belleza había a disposición de los asistentes y el cual varias compañeras no dudaron en utilizar para “producirse” con vistas a la ceremonia de la noche).

Y llegó la noche, la esperada premiación pasada por agua (una carpa en un cerro en pleno invierno no es una buena idea); la ceremonia, con muchos minutos de atraso, por fin comenzó, en mi humilde opinión estaba mejor el lugar donde se realizaron las conferencias, pero por fin se entregaron los ansiados Jades y la noche trajo algunas “sorpresas”. Era de esperar en cierta forma que a Ogilvy como red le fuera bien en la premiación debido al jurado; pero ese tipo de opiniones y los hechos acontecidos durante la premiación no caben acá, prefiero referirme al buen desempeño de Tribu DDB con 6 finalistas e igual número de premios (2 Jades negros, 3 Jades blancos y 1 Jade verde; equivalentes a oro, plata y bronce en el mismo orden), sin olvidar el aporte de nuestros colegas del Taier / Tribu DDB.

Como resumen, una ceremonia que hasta “vuvuzelas” incluyó, y muy bello el lugar, pero claro que se puede mejorar en organización.

Domingo, última noche en la mágica ciudad

Somos una “tribu” y como tal tenemos cosas que nos unen y otras que nos distinguen unos de otros, pero aún así siempre encontramos un punto de congruencia que nos hace ser la agencia que somos y eso quedó demostrado la noche del domingo; qué clase de magia y unión se ve en nuestro equipo de trabajo; juntos alrededor de una mesa, acompañados por los acordes de una guitarra y las copas de vino, la noche se transformó en un momento que guardaré por mucho tiempo en mi memoria y que me refuerza una vez más por qué este es un equipo ganador y por qué cada integrante hace su papel dentro de esta historia que seguimos escribiendo cada día.

Gracias a todos los que hicieron que este viaje fuera algo ¡irrepetible! y a nuestros hermanos de El Taier/Tribu DDB, muchas gracias, y como escribió Enrique Bunbury en su canción El Extranjero: “Me siento en casa en América, en Antigua quisiera morir…”

P.D.: La leyenda del Cadejos que nos anticipó la gente del Taier fue cierta, pero esa es otra historia…

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